AÑOS PERDIDOS POR DECENCIA

martes, 18 de mayo de 2010

 


Una primera vez a la luz del día, el sol brillaba alto,
una cita en un parque, mis sentidos se intensifican a tu lado..
el olor de las flores que nos acerca la brisa cálida de este día de primavera..
el latido de dos corazones ansiosos a coro con el canto de los pájaros…
igual llovía, no sé si fue en un parque, sólo sé que lo viví así y así te lo susurro…

Tu mano sujetando la mía…juego de miradas, una charla de corazones por la dicha de estar juntos…nos hemos dicho tanto..hablar sin parar
con un solo deseo que llegue el momento en que sobren las palabras…
un paseo bajo la sombra, me basta la luz de tus ojos,
un roce.. una caricia que nos estremece el alma…
el sonido de nuestras risas hace enmudecer el alegre canto que viene de las copas de los árboles…cada movimiento tuyo me acerca el aroma de tu cuerpo con el que tantas noches he bailado en el vacío de ese mundo de fantasía,

hermoso arte del cortejo, donde cada uno exhibe sus encantos…
una caída de ojos…una sonrisa tímida…atrapada en el pie de un árbol…
tu mano se cuela bajo el suave tacto de mi vestido...
un suspiro que pide a gritos tus besos, que acallas sin demora con tus labios..
la búsqueda de tu piel donde quiero tatuar mis huellas…
marcar a fuego esta pasión que enciendes mientras te cuelas bajo mi ropa…
hasta la piel me duele si no la cubre la tuya..

dejando atrás esos años perdidos de supuesta “decencia “..
me entrego a ti como un canto a la libertad de mi alma…
deseosa de placeres máximos, mi excitación ya no conoce límites
sin ataduras, he franqueado la barrera del pudor,
mi descontrol no conoce frenos a tu ardor,
entre imágenes borrosas me regalas tus gemidos,
el sudor de nuestros cuerpos nos mantiene aún mas unidos..
bañarme en tu ternura,
entregarme al río tibio que emana glorioso de ti…
morir y volver a nacer junto a ti..
viniste en sueños y yo te traje a la vida mi DIVINA FANTASIA

1 Fantasías:

Sonia dijo...

Decencia inherente de la falta de savia... de la falta de todos esos sentimiento que hoy nos cuentas, cuando existen, no hay decencia cauta que los frene.
Mil besos Inés querida.